mujeres, coches y Satán
“” ¡Renuncio al satanismo y exijo la devolución de mi alma; si es que algún pelotudo como Chávez o Bill Gates es el verdadero anticristo!” Le dije a mi novia en tono firme y expresión de hombre colgado del Tarot.
Lo que pasa hermanitos y hermanitas, es que a ella se le había olvidado decirme que era cristiana practicante ¿Se imaginan el rostro que puso al escucharme decir toda esa lírica de sacrilegios y sortilegios? Pues si, me empezó a hacer mil preguntas como: si es que me golpearon de niño o si algún sacerdote alguna vez me había hecho “ojito” en la iglesia. Bueno, la susodicha noviecita planeó una estrategia para llevarme como corderito engañado a una de sus reuniones cristianas antes de que yo me diese cuenta de que fue lo que me golpeó. Una vez allí me sorprendí rodeado de ancianas que me tomaban de ambas manos, unos tipos regordetes que tocaban mi frente con sus palmas y el resto de la multitud pidiendo al cielo que la entidad que me “poseía” saliese sin hacer mayor escándalo en tan beato establecimiento. Pero como yo no soy ningún bambino, tan rápido como un alacrán me safé de la ungida multitud y corrí hacia el escenario (o tabernáculo, no lo sé) tomé el micrófono y recité todos los argumentos que se nos enseña en la escuelita de aprendiz de hechicero, ustedes saben: “hermanitos escuchadme yo no quiero volverme al cristianismo porque ¿Qué hay de todos esos gourmets de la inquisición que rebosaron, marinaron, cocieron y asaron a las hermanas brujas?¿y que me dicen de la multinacional Iglesia que obtuvo su gran riqueza durante la colonia?¿y todos los beatos y santurrones que profesan la paz y te patean por las espaldas con Kichute talla 43?¿y que de los gruesos Papas que se llenaron de vicio, vino y lascivia?¿Además donde están todos los sacerdotes roba chicos y roba imillas? ¡Exijo un juicio de responsabilidades para todos ellos!” Dicho esto, mientras los “hermanos” masticaban mis palabras, logre escapar de mis exorcistas como invisible cosa.
Cuando por fin llegué a mi dulce hogar, le narre mi desventura a mi padre quien en su gran sapiencia, me respondería algo que tronaría en lo más remoto y azul de mis alcoholizados sesos, pues dijo:”creer en Satán es la misma huevada que creer en Jesús” Momento –me dije- ¿Qué pasa aquí? ¿Acaso mi viejo esta yendo un pasó más adelante que el anticristianismo? Resolví salir a la calle e incitar con los amigos un debate sobre la superioridad de Lucifer, la respuesta de casi todos (los que tenían tiempo) fue que yo ya estaba pasado de moda y obsoleto, esto es, que las ideas que planteaba se las escuchaba hora por hora en los medios (incluyendo las artes) el resto: indiferencia.
Moraleja: De unos años a esta parte la práctica del satanismo y anticristianismo era la respuesta lógica en la historia a una doctrina dinosaurio, mediática, convenida y porque no aburrida (que era la práctica del catolicismo acá en mi país). Pero ¿Satán también se esta convirtiendo en un tema anticuado? ¿Eh estado tan ocupado en mis romances que no me di cuenta que se venia una nueva revolución del pensamiento místico? ¿La nueva contradicción? ¿Estaba ebrio cuando el mundo dejó de lado el infinito dilema sobre el bien y el mal? ¿Quien es el profeta que ahora esta martillando contra las creencias establecidas? Chuck Palahniuk dice “Desde el momento en el que Dios le dijo a Adán que no comiese del árbol prohibido, la suerte estaba echada, Adán estaba obligado a hacerlo y luego lo imitaría su descendencia; monkey see, monkey do”. Esta es mi promesa para año nuevo; encontrar un nuevo tabú que desgarrar, acechar a la ley que se mantenga virgen, por lo pronto, para mi; mujeres, autos y Satán.
Para quitarme el mal sabor de boca decidí irme a tomar un vinito en el boliche de Don Enriqueto que es aquí a la vuelta de mi casa. Una vez sentado y sorbiendo, ví entrar en el antro a el tipo más extraño que jamás habían presenciado mis castos ojos; vestía muy abrigado, el rostro velado, emanaba olor a sulfuro y tenia grandes cuernos que rebasaban su gran sombrero “¡A la mierda!” dije “¡A no!¡pero si este es el mismísimo Mefistófeles!” él se sentó a mi mesa y el resto no vale la pena que sea narrado pues a ustedes les pasa lo mismo cada noche de sus exageradas vidas ¿o me van a decir que no?.
Quizás somos “buenas” personas o simplemente personas, la pregunta es ¿para qué equipo juegas? Yo me decidí por el satanismo desde chico, soy un obstáculo biológico y filosófico, soy todo miasma cantante y danzante: si me sentencian a la horca espero que ningún inocente me quite el gusto de ser colgado por mis propias hazañas. Un consejo para que lleguen a viejos: practiquen sus cultos, cámbienlos según el humor o el clima, practiquen el rito, juren en vano, pues, si vemos la vida en su sencillez, es bastante “bonito” ponerle estrellas, crucecitas y toda esa mierda a las cosas que se devoran otras cosas.
“Tu que de la Muerte, tu vieja y fuerte amante,
Engendras la esperanza, una loca encantadora
¡Oh! Satán ten piedad de mi larga miseria”
-Charles Baudelaire-

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